Tarde cualquiera
Sueño, demasiado sueño a estas horas de la noche, y la maleta hecha para el viaje de mañana... un fin de semana fuera, un cambio de aires que es necesario, tres amigas y una ciudad con mar, se adivina relax, risas y mucho cariño, se predicen tres días inolvidables, para el recuerdo, que quedarán registrados en infinitas fotos e imágenes en la memoria
Tarde impredecible que ha empezado con trabajos sobre cáncer y ha terminado en cuatro sillas y una mesa redonda llena de cafés, capuchinos e infusiones, al lado de un piano y detras de una gramola, y bajo una enorme estantería con una inherente cantidad de botellas de coñac, whisky añejo y colacao, mezclándose con unas luces tenues y música de jazz, hasta que han cambiado el tema y han puesto esas letras que tantos recuerdos nos traían a todos los que estábamos sentados... tres chicas y un chico que seguramente no se hubieran unido nunca si no fuera por el amor a una profesión,
cada uno con sus problemas, cada uno con vidas tan distintas que al mezclarlas ocurre como con el agua y el aceite, que unas flotan sobre otras, ilógicas reflexiones y conversaciones de esas de arreglar el mundo, imaginaciones que vuelan hasta límites que llegan a la velocidad de la luz, Einstein se mete en nuestra charla, junto con teorías de la relatividad, uniendose a drogadicciones que destrozan una vida y la de los que están alrededor, pérdidas de padres demasiado jóvenes, padres que están descolocados, madres que gritan, madres que quieren, hermanos perdidos y otros demasiado presentes, vidas, cuatro vidas
cuatro estilos muy distintos, la bohemia, el serio, la pija y la risueña, todos en una misma mesa hablando de todo y de todos, bromas sobre anotaciones que dentro de unso años podrán ser testigos de que nosotros pensamos esto antes, risas a costa de lo que sea, a costa del trabajo sobre los cánceres, imitamos a los profesores, 4 ojos azules y 4 ojos marrones, 2 morenos y 2 rubias, recuerdos...
20 años...
